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Bomberos
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Fuego
Todos sabemos que desde tiempos inmemorables el fuego ha estado en
diferentes planos al servicio
del hombre, ya sea para la
cocción de sus alimentos,
combatir el frío, protegerse
de los depredadores y, en
la actualidad, no más allá
de esto, en la casa, el trabajo,
la industria, etc.
Lo malo es cuando el fuego
escapa de nuestro control,
y es ahí cuando nos encontramos
con ciertas dificultades,
no sólo por la pérdida de
nuestros bienes sino lo más
lamentable... la vida.
La negligencia e imprudencia
y hasta la falta de conocimientos
respecto de cómo actuar en
ciertas circunstancias son
motivos por los cuales el
fuego ha cobrado muchas vidas.
La combustión
La correcta comprensión del
mecanismo que produce este
fenómeno que llamamos comúnmente
“Fuego” nos permite aplicar
ciertas técnicas para lograr
su extinción.
Para ello cabe señalar que
la combustión es la unión
íntima de tres elementos,
que son: el Oxígeno, el Calor
y el Combustible, elementos
éstos que mezclados en una
relación adecuada producen
una reacción química que genera
luz y calor llamada Fuego.
El fuego sólo puede iniciarse
y luego proseguir contando
con la presencia de estos
tres componentes, a saber:
- Suficiente
Combustible
- Una
cierta cantidad de oxígeno.
- Una
determinada cantidad de
calor (temperatura)
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Tetraedro
de fuego
Actualmente, se ha ampliado
esta definición del triángulo
del fuego, agregando un cuarto
elemento llamado Reacción
en Cadena, formando el Tetraedro
del Fuego.
Suficiente Combustible/Una
cierta cantidad de oxígeno
Una determinada cantidad de
calor (temperatura)/Reacción
en Cadena
Materiales combustibles
Básicamente podemos decir que
un “Combustible” es toda sustancia
que bajo ciertas condiciones
es capaz de arder
En virtud de lo global de la
definición anterior, fue necesario,
para lograr un mejor estudio
de los mismos, confeccionar
una subdivisión teniendo en
cuenta el estado físico que
pueden presentar, siendo la
misma la siguiente:
- Combustibles
Sólidos
- Combustibles
Líquidos
- Combustibles
Gaseosos
Combustibles sólidos
Los materiales sólidos más
combustibles son los de naturaleza
celulósica, tales como: madera,
papel, cartón, los compuestos
basados en fibras, y los textiles,
especialmente los de origen
vegetal
Cuando el material se halla
finalmente subdividido, el
peligro de iniciación y/o
propagación de un incendio
es mucho más grande; por ejemplo,
cuando se encuentra en forma
de aserrín, polvo o pelusa.
Combustibles líquidos
Los Líquidos inflamables son
muy usados en distintas actividades,
y su empleo negligente o inadecuado
provoca muchos incendios.
Los líquidos no arden; los
que arden son los vapores
que se desprenden de ellos.
Tales vapores son, por lo
general, más pesados que el
aire, y pueden entrar en ignición
a considerable distancia de
la fuente de emisión.
Existe una gran variedad en
líquidos inflamables, utilizados
hoy en día en distintas actividades.
Los más comunes son: nafta,
bencina, kerosene, alcohol,
soluciones celulósicas y thinners.
Los combustibles líquidos
más pesados, como los aceites,
no arden a temperaturas ordinarias,
pero cuando se los calienta,
desprenden vapores que en
forma progresiva van favoreciendo
la posibilidad de la combustión,
la cual llega a concentrarse
una temperatura suficientemente
alta.
Combustibles gaseosos
Los gases inflamables más
comunes son el hidrógeno,
el acetileno, el butano, el
propano, etc. Todos ellos
arden a una atmósfera de aire
o de oxígeno. Sin embargo,
un gas no inflamable, como
el cloro, puede entrar en
ignición en un ambiente de
hidrógeno. Inversamente, un
gas inflamable no arde a una
atmósfera de anhídrido carbónico
o de nitrógeno.
Entre los gases no combustibles
hay dos clases: los que actúan
como comburentes , es decir,
que posibilitan la combustión,
y los que tienden a suprimirla.
Los gases comburentes contienen
distintas proporciones de
oxígeno y los que suprimen
la combustión reciben el nombre
de gases inertes, siendo los
más comunes el nitrógeno,
el helio, el anhídrido carbónico
y el argón.
Al margen de los expuesto,
es oportuno hacer notar que
el fuego también produce gases,
muchos e los cuales son combustibles.
Extinción
Como ya hemos visto, hay tres
factores fundamentales que
deben hallarse presentes para
iniciar y mantener una combustión,
ellos son: Combustible, Oxígeno
(aire o cualquier otro comburente)
y Calor.
Teóricamente, de acuerdo a
lo visto, notamos que es posible
extinguir una combustión por
medio de la supresión e cualquiera
de los tres elementos, dando
lugar así a los métodos básicos
de extinción.
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Eliminación
del combustible
La factibilidad de aplicación
de este método no es muy frecuente,
porque las situaciones en
las que se podría efectuar
son pocas, ya que no se ajusta
en todos los casos.
Podemos decir que sería aplicable
en una instalación de gas:
interrumpiendo el fluido del
mismo al cerrar una llave
de paso, eliminaríamos el
combustible, extinguiéndose
el fuego.
Si este concepto lo tomamos
en forma más amplia, podríamos
decir que esto lo aplicaríamos
parcialmente, por ejemplo:
en el desmonte de una pila
de leña o el retiro de mercaderías,
aún no afectadas por el fuego
del depósito.
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Eliminación
del oxígeno
Recurrimos a este proceso
mucho más frecuentemente,
en el sentido de que es aplicable
en casi todos los casos.
Consiste en la interposición
de algún elemento entre el
combustible en la ignición
y el comburente, desplazando
o reduciendo el oxígeno que
necesita el material en combustión,
y por ende extinguiendo el
proceso.
Es dable hacer notar que en
algunos materiales combustibles
este procedimiento no es aplicable,
como por ejemplo con el celuloide,
que continúa ardiendo aun
en ausencia del aire, puesto
que con su composición molecular
existe oxígeno suficiente
como para seguir con su proceso
ígneo.
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Eliminación
del calor
Bien podríamos decir que desde
tiempos remotos, para combatir
un incendio se ha utilizado
el agua. Ella es por naturaleza
el agente extintor más eficaz
para combatir casi todos los
tipos de fuego, especialmente
por su gran efecto de enfriamiento;
al mismo tiempo, el vapor
que se desprende de ella por
acción el calor logra un considerable
por de sofocación.
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Clases
de Fuego
Como se ha visto en párrafos
anteriores, el concepto de clases
de fuego es, en cierto modo,
una derivación de los materiales
combustibles.
De esta forma, lo que se hace
es tratar de clasificar los
diferentes tipos de fuego según
su naturaleza, para luego utilizar
el extintor adecuado en cada
situación.
CLASE:
- A
Madera, papel, género, y
sólidos en general.
- B
Nafta, aceite, pintura y
otros líquidos inflamables.
- C
Motores, tableros eléctricos,
etc. y cualquier dispositivo
que esté conectado a una
fuente eléctrico.
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TABLA DE MATAFUEGOS |
Clase |
Agua |
Anhídrido
carbónico |
Espuma |
Polvo
Químico ABC |
Sustituto
Halón 1211 |
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NO |
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|
|
NO |
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|
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|
|
NO |
|
NO |
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Matafuegos
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Agua:
El agua es el agente extintor
más comúnmente utilizado, ya
que en general se cuenta con
amplia disponibilidad de la
misma. Se utiliza específicamente
en fuegos Clase A; su principal
mecanismo de acción consiste
en quitar calor al fuego (enfriamiento)
ya que absorbe grandes cantidades
de calor al evaporarse.
El agua de uso común tiene una
conductividad eléctrica alta,
por lo tanto no debe utilizarse
en fuegos Clase C.
Anhídrido carbónico:
Se lo representa como CO2. Desplaza
el oxígeno de la superficie
en combustión: en virtud de
ser inerte y más pesado que
el aire, actúa por sofocación.
El CO2 es apto para fuegos Clase
B y C. Es especialmente recomendable
para tableros y motores eléctricos
bajo tensión, ya que no es conductor
de electricidad, no deja residuos
y se disipa naturalmente, facilitando
la limpieza de los mismos. Si
bien el anhídrido carbónico
no es tóxico, es importante
tener presente que se trata
de un asfixiante simple, pues
desaloja el aire (que contiene
el oxígeno necesario para la
vida humana), y por lo tanto
deben extremarse las precauciones
en ambientes cerrados. Su uso
es recomendado en lugares al
aire libre, pues el viento lo
arrastra con suma facilidad.
Espuma: No es más que
una masa constituida por innumerables
burbujas, formadas por espuma
y un agente emulsor que actúa
formando una capa aislante,
desplazando el oxígeno que se
encuentra en la superficie (efecto
de sofocación). También posee
un cierto poder refrigerante.
La espuma es apta para fuegos
Clase A y particularmente recomendable
para fuegos Clase B, debido
a que flota por sobre la superficie
del líquido inflamable. No debe
utilizarse en fuegos Clase C,
por ser el agua el componente
básico de la espuma, y ésta
es muy buena conductora de la
electricidad.
Polvo Químico Triclase ABC:
Extingue por sofocación, se
interpone entre el aire ambiente
y la sustancia en combustión.
El polvo químico triclase ABC
es un producto químico cuyo
elemento fundamental es el fosfato
de amonio. Posee simultáneamente
dos propiedades extintoras que
lo hacen aptos para fuegos Clase
A, B y C, a saber: Inhibición
de la reacción química en cadena
y Enfriamiento (ya que tiene
capacidad de absorción de calor).
Obviamente, no es conductor
de la electricidad y, de utilizarse
sobre equipos eléctricos, es
imprescindible limpiar el polvo
residual (agente extintor sucio).
Su principal ventaja es que
puede utilizarse indistintamente
sobre cualquier tipo de fuego
(A, B y C), sin necesidad de
identificar al mismo.
Sustituto Halón 1211:
Poseen una poderosa acción extintora
que permite apagar el fuego
en un breve período. Son particularmente
aptos para fuegos Clase B (líquidos
inflamables) y fuegos Clase
C (materiales eléctricos bajo
tensión) por ser eléctricamente
no conductores.
Nota: Los matafuegos sólo son
para fuegos incipientes, por
los que no se debe evitar el
llamado al personal de Bomberos,
que cuenta con medios y entrenamiento
adecuado para todo tipo de incendios.
Fuente
consultada: Superintendencia
Federal de Bomberos - Policía
Federal Argentina
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